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sábado, 28 de julio de 2012

PROBLEMÁTICA POBLACIONAL DE ANCASH


Fue necesario que transcurrieran 70 años para que la población de Ancash se multiplicara en 2.6 veces, desde 1940, cuando tenía 425 mil habitantes, hasta 1 millón 116 mil en 2010. Sin embargo, desde mediados de los sesentas el crecimiento demográfico regional se viene desacelerando. Siguiendo el ritmo de crecimiento de 0.55% anual en la actualidad, será necesario que pasen 126 años para que se duplique la población ancashina y alcanzar los 2 millones 232 mil habitantes. 8,300 nuevos habitantes se incorporan cada año a la población regional, exigiendo todos sus derechos, pero algunos llegan sin suerte.
  
Según la definición de la Real Academia Española (1), población es el  conjunto de personas que habitan la tierra o una división geográfica cualquiera; y la demografía, es el estudio estadístico de una colectividad humana, referido a un determinado momento o a su evolución. Su número de habitantes se determina mediante un censo.
Los estudios de la población observan diversos aspectos del comportamiento humano y están gobernados normalmente por las leyes de la probabilidad. Sus conclusiones bien pueden ser aplicables a algunas regiones o países, aunque no con una certeza total. El presente artículo tiene como propósito describir algunas características básicas de la población ancashina, que pueden ser tenidas en cuenta para contribuir en la planificación del desarrollo regional.

¿Cuántos somos y a qué ritmo crecemos?

El departamento de Ancash, antes Huaylas hasta 1839, tiene aproximadamente 36 mil Km2 y ocupa el 12º lugar en tamaño de superficie en el país. Posee 24 provincias y 166 distritos, ambos relativamente numerosos, posiblemente debido a su difícil topografía y articulación vial, sobre todo en la zona andina. Este espacio es el escenario donde habita su población.
Según los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2007 (a), la población total de la Región Ancash alcanzó a 1 millón 64 mil habitantes, vale decir 3.8% de la población nacional (27 millones 412 mil habitantes), con lo cual se ubicó como la décima región más poblada del país.

Desaceleración del crecimiento poblacional

Ancash tuvo en 1940 una población de 425 mil habitantes, pero 70 años después, en 2010, acumuló 1 millón 116 mil, lo cual significa que logró multiplicarse en 2.6 veces, al ritmo de 1.4% promedio al año, pero con una tendencia gradual a la desaceleración (3).

En la actualidad, la tasa de crecimiento poblacional es apenas 0.55% al año, lo cual ubica a la Región en el penúltimo lugar del ranking nacional, tan sólo por encima de Cajamarca pero muy por debajo del promedio nacional de 1.13% al año.  Son pocas las provincias ancashinas en las cuales la población creció a un ritmo promedio anual mayor al 1 %, entre ellas, Ocros, Huaraz, Casma, Santa y Huarmey; las demás crecieron por debajo del promedio.

En el período intercensal 1993–2007, luego de 14 años, la población regional se incrementó en 116 mil habitantes, es decir, en 8.3 mil habitantes por año, número que indica la magnitud adicional de las necesidades humanas en la Región, tales como la alimentación, el vestido, el cuidado de la salud, la educación, el empleo y otras, las cuales crecen año por año y exigen ser satisfechas individual, familiar o colectivamente por la sociedad.
Si bien la población total de Ancash viene creciendo en términos absolutos, esto no ocurre en términos relativos, pues viene mostrando, en el largo plazo, un franco proceso de desaceleración, probablemente debido a la fuerte migración poblacional, alta tasa de mortalidad especialmente infantil, entre otras posibles causas.

Densidad de población

La densidad poblacional de Ancash, es decir el número de personas humanas que viven por Km2 de superficie, es aproximadamente 30 y va en aumento, dado que en 1940 fue de 12. Las provincias con mayor densidad son Santa (99 Habitantes/ Km2) y Huaraz, capital de la Región (con 60 personas por Km2), ambas son las ciudades más grandes del departamento. Por contrapartida, Ocros, provincia eminentemente rural, es la menos densa (apenas cuenta con 5 personas por Km2).

Población regional según sexo, edad y urbanismo

En Ancash prevalece ligeramente el sexo femenino (50,2 %), frente al masculino (49,8 %). Asimismo, prevalece la población urbana que totalizó 683 mil habitantes (62%) y la rural, 381 mil (38%) en 2007. La tendencia muestra una reducción significativa de la población rural frente a la urbana, al bajar de 43 % en 1993 a 38 % en el año 2007, a diferencia de la población urbana que aumentó de 57% a 62% en el mismo período. Resulta claro que el proceso de urbanización de la población ancashina va en aumento. A futuro, las ciudades tendrán importancia trascendental en la vida de los ancashinos.

Población Económicamente Activa e Inactiva

La Población Económicamente Activa (PEA) de Ancash, vale decir la ocupada en el proceso productivo y por cuyo trabajo recibe alguna retribución, asciende a 364 mil personas, de las cuales 39% estarían ocupados y 3% desocupados y 58% subocupados, según cifras de la ENAHO 2006. La PEA inactiva alcanza un 52%, según el INEI. La PEA activa labora principalmente en la agricultura, ganadería y pesquería (39%), seguida del comercio y los servicios diversos. La minería acoge menos del 1% del total, a pesar de contribuir fuertemente en la formación del PBI regional. No es precisamente rentable en términos de empleo masivo.

Población electoral

En 2007, la población en edad electoral de Ancash, según el INEI, alcanzó a  495 mil personas, de las cuales 48% eran varones y 52% mujeres (3). En la actualidad es probable que estas cifras hayan aumentado en algo. Según estos datos, se siente el peso femenino en la población electoral, gran parte de ello concentrado en la zona costa.

Emigrantes e Inmigrantes

Ancash es uno de las regiones más expulsoras de población en el país. El flujo de emigrantes entre 2002-2007 fue de 67 mil personas que al irse eligieron como principales destinos a Lima (70%), La Libertad y Callao. En contrapartida, el flujo de inmigrantes en el mismo período totalizo 41 mil personas, los cuales arribaron principalmente de Lima (47%), La Libertad, Piura y Huánuco. El saldo de la migración ancashina ha sido y es, históricamente, negativo poniendo de manifiesto el carácter expulsor del departamento. Es probable que los emigrantes salgan del departamento en busca de mejores oportunidades de desarrollo, al no hallarlos suficientemente en su propio terruño.

Mortalidad Infantil y esperanza de vida

Ancash exhibe una Tasa de Mortalidad Infantil de 21 por cada 1000 infantes menores de 1 año. Aija es la provincia con mayor Tasa de mortalidad, pues en esta provincia de cada mil infantes, mueren 42 antes de cumplir el primer año de vida;  en cambio Santa tienen unas menores tasas (13 por 1000).

La esperanza de vida en Ancash es de 73 años en promedio; esto es, 70 años para los varones y 75 para las mujeres que, no obstante su sacrificada labor, tienden a vivir más que los varones  (¡las mujeres entierran a sus varones!).
La tasa de analfabetismo en el Área Rural es 26% y urbana, 6%. Esto significa que, de cada 4 personas que habitan el campo, 1 no sabe leer ni escribir. El problema sigue siendo álgido, sobre todo en la población quechua. 

Pobreza y carencia de servicio higiénicos en la población

La tasa de pobreza de Ancash es de 32%, según los últimos datos del INEI. Entre 2004 a 2009 la pobreza se contrajo en 22%. Las provincias con mayor índice de pobreza son Carlos Fermín Fitzcarrald, con 74%; y Antonio Raymondi con 73%; en cambio la menor tasa de pobreza (19%) la tiene Santa.
17% es la proporción de la población que carece de servicios higiénicos, y otros 12% sólo poseen pozo negro u letrina para eliminar sus propios desechos.

A modo de conclusión:

Si bien la población ancashina crece numéricamente en el largo plazo, en los últimos años está frenando esa crecida por la alta mortalidad infantil, la fuerte migración poblacional, entre otros factores; la gente está dejando el campo y moviéndose más y más a las ciudades. Vive principalmente trabajando en la actividad agropecuaria tradicional y los servicios comunales, ambos poco retributivos en términos de remuneraciones. Hay un fuerte predominio del subempleo. Hay sectores importantes de la población que padecen de la pobreza extrema y no extrema, sobre todo en los Conchucos y otros lugares alejados. Las mujeres son las que más sufren de este flagelo, pero a pesar de ello tienen una mayor esperanza de vida y son electoralmente mayoritarias.

Por todo lo aquí visto, podemos decir que la problemática poblacional de Ancash es álgida. Hay mucho que hacer por el bienestar de la población ancashina, sobre todo por los niños y niñas más pobres, así como por sus madres hoy aun excluidos del progreso y la abundancia de recursos del canon en el gobierno regional y en los  gobiernos locales de Ancash.
Como Usted lo ve, las cifras no mienten. Sólo desnudan la realidad.

Referencias:

(1) Real Academia Española. En http://www.rae.es/rae.html
(2)  Ancash: Población en edad electoral. En  http://www1.inei.gob.pe/Sisd/index.asp
(3)   Ancash: resultados definitivos de los censos nacionales. En INEI, y  proyecciones http://www1.inei.gob.pe/perucifrasHTM/inf-dem/cuadro.asp?cod=3818&name=po01&ext=gif

miércoles, 13 de julio de 2011

EL ALIMENTO QUE MÁS ENGORDA: LAS PAPAS FRITAS

La Universidad de Harvard presenta el mayor estudio sobre el aumento de peso a lo largo de la edad adulta. Encontró que el problema se presenta en el consumo habitual de papas fritas, aunque no en el esporádico. El aumento de peso se atribuye a la calidad de los carbohidratos que predominan en la dieta. La falta de sueño altera las hormonas que regulan el hambre y también favorece el sobrepeso. Es recomendable para todos reducir el consumo de azúcares y almidones y aumentar el de cereales integrales.
Las papas fritas son el enemigo público número uno del peso ideal, según una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.) que ha analizado por qué las personas adultas sanas tienden a ganar peso poco a poco con los años. Junto a las patatas fritas, también contribuyen al aumento lento y progresivo de peso el consumo habitual de refrescos azucarados, de carnes rojas y procesadas y de cereales refinados.


En conjunto, estos resultados sugieren que el aumento de peso no se debe sólo a la cantidad de calorías que hay en las patatas y otros alimentos, sino sobre todo a la calidad de los carbohidratos que contienen.
"Los almidones y los carbohidratos refinados tienen efectos similares a los azúcares en el organismo", ha explicado por correo electrónico Dariush Mozaffarian, primer autor del estudio. "Son absorbidos rápidamente, provocan picos de glucosa e insulina en la sangre y no inducen las señales de saciedad de manera tan eficaz como otros alimentos. Por todo ello, incitan a comer más en la siguiente comida".
Una pequeña porción de papas fritas puede tener entre 210 y 340 calorías y de 10 a 16 gramos de grasa. Una porción grande de papas fritas en cambio puede aportar unas 600 calorías (toda una comida!) y unos 30 grs. de grasa.
La principal recomendación de los investigadores es mejorar la calidad de los carbohidratos de la dieta. No se trata de evitar los carbohidratos, que deben aportar el 55% de la energía de la dieta. Pero sí de incrementar el consumo de cereales integrales y moderar el consumo de azúcares, almidones (abundantes en patatas) y cereales refinados (como los del pan blanco, arroz no integral o cereales de desayuno bajos en fibra).
Los estudios anteriores que han analizado la relación entre dieta y peso se habían centrado en personas con sobrepeso obesidad. Pero las causas del aumento de peso a largo plazo en personas que inicialmente tienen un peso normal apenas se han investigado. Como el aumento es tan gradual y se reparte a lo largo de tantos años, ha sido difícil para los investigadores y para los propios afectados comprender cuáles son los factores responsables.

Para identificar a los culpables, el equipo de Harvard ha analizado datos de más de 120.000 personas que habían participado en tres grandes estudios de salud pública en EE.UU. Dos de los estudios se realizaron en enfermeras y el tercero, en hombres que trabajaban en el sector sanitario.
Los investigadores han restringido el análisis a personas que, al iniciarse la recogida de datos, no tenían ni obesidad ni ningún otro trastorno de salud importante. Han estudiado múltiples variables sobre la dieta y estilo de vida, incluida la evolución del peso, a lo largo de un periodo de entre doce y veinte años. Aunque el estudio se ha basado en datos de Estados Unidos, en España también se ha registrado en las últimas décadas un progresivo aumento de sobrepeso en la población adulta.
Los resultados, presentados en junio en la revista The New England Journal of Medicine, confirman que los participantes en el estudio han ganado una media de 380 gramos al año. Aunque es una cifra modesta, "corresponde a un aumento de 7,6 kilos en veinte años", advierte Mozaffarian. Tras esta media, añade, se ocultan grandes diferencias de unas personas a otras.

Al estudiar de qué depende que una persona engorde más o menos peso con los años, los investigadores han identificado tanto factores que favorecen el aumento de peso como factores que lo previenen. Lo que más lo favorece es el consumo asiduo de papas fritas, que comportan un aumento medio de peso de 380 gramos anuales. Combinadas con un consumo asiduo de carnes procesadas y bebidas azucaradas –el típico menú de hamburguesería–, el aumento de peso se eleva a 600 gramos anuales. O doce kilos en veinte años.

Esto no significa que una ración ocasional de papas fritas, o un menú con carnes procesadas o bebidas azucaradas, haga engordar. En el estudio de Harvard, el aumento de peso se ha observado únicamente en personas que tenían estos productos como componentes habituales de su dieta.
También las papas chips están en la parte alta de la lista de los alimentos que más favorecen el aumento de peso. En cambio, las patatas hervidas, al horno o en puré tienen una influencia mucho menor (véase gráfico).
En el otro extremo, lo que más ayuda a mantener un peso estable es la práctica de actividad física. De nuevo, para que el efecto sea significativo, es necesario que sea habitual y no solo esporádica.
Otros dos hábitos de vida que ayudan a mantener un peso estable es moderar el consumo de televisión y dormir un mínimo de seis horas diarias. En el caso de la televisión, los investigadores apuntan que favorece el consumo de alimentos incluso cuando no se tiene hambre y en cambio no favorece la práctica de actividad física.
En el caso de las horas de sueño, estudios anteriores han mostrado que dormir poco altera las hormonas que regulan el apetito como la leptina y la grelina, lo que propicia una mayor sensación de hambre. Además, se ha observado que la falta de sueño induce una preferencia por alimentos densos en calorías y ricos en carbohidratos refinados.
Según el nuevo estudio de Harvard, las personas que duermen menos de seis horas diarias ganan un 31% más de peso al año de media que las personas que duermen entre seis y ocho horas.
En cuanto a los alimentos que ayudan a mantener la línea, destacan los cereales integrales, las frutas y hortalizas y, sobre todo, el yogur. La investigación muestra cómo aumentar el consumo de yogur, en lugar de hacer ganar peso, ayuda a perderlo.
Los investigadores se preguntan por qué consumir más yogur ayuda a perder kilos.

La relación entre yogur y peso estable se observa tanto en hombres como en mujeres y por igual en los tres estudios de salud pública analizados. "Los mecanismos por los que esto ocurre no están claros", escriben los investigadores en The New England Journal of Medicine. Pero "hay pruebas que sugieren que cambios en las bacterias del colon podrían influir".

"Nuestros resultados muestran que un pequeño desequilibrio entre el consumo y el gasto de calorías, inferior a 100 kilocalorías diarias, es suficiente para causar el aumento de peso gradual observado en muchos adultos", señala Mozaffarian. Pero, al mismo tiempo, también demuestran que "pequeños cambios en la dieta y el estilo de vida pueden suponer una gran diferencia, ya que son suficientes para revertir este aumento de peso".
En lugar de fijarse en las calorías que se consumen, Mozaffarian recomienda fijarse en el tipo de alimentos que predominan en la dieta, procurando consumir productos ricos en fibra y poco procesados. Recomienda asimismo moderar el consumo de bebidas azucaradas, dulces y cereales refinados. Y no abusar de las patatas fritas "si se quiere moderar el aumento de peso".

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